Vivimos en una sociedad en la que uno de los principales problemas es el estrés diario, ya sea generado por el ámbito laboral, problemas familiares o personales, que repercuten negativamente no solo en nuestro estado emocional y por ello en nuestro humor y trato hacia los demás, sino también en nuestra salud, ya que está demostrado que el estrés provoca un aumento en la producción de radicales libres a nivel metabólico, lo cual aumenta la oxidación orgánica, y esto lleva a la debilitación de nuestro sistema inmune (haciéndonos mas débiles y enfermizos), y de nuestra piel, aumentando la velocidad de envejecimiento, provocando un aumento en la aparición de arrugas, deshidratación cutánea, y disminución en la tersura y elasticidad de esta.

Al margen de los tratamientos estéticos enfocados a recuperar y restaurar los daños generados por el estrés, el paso del tiempo y el sol, sobre la piel y el cuerpo, los masajes relajantes suponen un complemento importante para atajar ese exceso de estrés y ansiedad y conseguir una disminución en la producción de radicales libres.